slide-cesario

Entrevista al Presidente de ABA, Claudio Cesario, de Bank Magazine.

El presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina Claudio Cesario recibió a Bank Magazine en las oficinas de la entidad, sobre la calle San Martín, en pleno microcentro porteño. El ejecutivo se mostró muy optimista por el futuro económico del país y del sector financiero en particular. Ponderó a las UVA, las Unidades de Valor Adquisitivo: señaló que el ahorro en dólares está aún muy arraigado y que “luchar contra ello es una batalla interesante; la UVA es un buen instrumento”.

¿Cómo está hoy el sistema financiero?
El sistema viene bien. Los créditos en pesos en el último mes crecieron casi un 66% frente a un crecimiento de la masa de depósitos del 5%. Creo que el desafío de los bancos es administrar su liquidez disponible porque la demanda de créditos está traccionando muchísimo en todos los segmentos, desde el crédito comercial hasta el hipotecario que está volando. Es un logro de la gestión Macri. Veo un 2018 positivo. Al sector se le criticaba que no competía. Y no es así. Es súper competitivo. Se matan por los clientes los bancos que están sentados en la mesa de ABA así como también los de ADEBA. Siempre para dar el mejor precio y mejor servicio. Decían “la tienen fácil” y no era así. Nunca la tuvimos fácil y siempre hubo que esforzarse para crecer en share. El crecimiento orgánico era difícil; por eso es que se dieron los procesos de fusión. Sacarle el cliente al otro era bien difícil. Hay margen para seguir trabajando por los clientes propios y hay que salir a buscar a los no bancarizados. Es el desafío que se viene.

¿En cuánto estima el total de personas no bancarizadas?
Es difícil decir cuántos son. Un tercio de la población económicamente activa trabaja en la informalidad. Pero hay quienes tienen asignación universal o tienen una tarjeta. Es difícil saberlo. Lo que nosotros tenemos que lograr es que aquella gente que usa poco el sistema o sólo lo usa para cobrar la AUH o el salario que no se lleve todo el primer día. Tenemos que enseñar a la gente para qué sirve el sistema bancario, para qué sirve el sistema, complementado con el mercado de capitales. Es para empezar a generar la cultura del ahorro. Argentina se dice siempre que ahorra poco. Y ahorra poco en términos de sistema formal e institucionalizado. La gente en Argentina ahorra parecido a los países comparables de la región. Lo que pasa es que en el circuito formal, por culpa de cuestiones políticas, de devaluaciones y crisis que la Argentina ha atravesado, la gente, entre exponerla y esconderla, mayormente siempre la esconde.

El ladrillo y el dólar están muy arraigados…
Están en el ADN argentino. Argentina era uno de los países que más dólares tenía fuera de EE.UU. Está en muchas generaciones de argentinos. Luchar contra ello es una batalla interesante. Creo que la UVA es un buen instrumento. Si me preguntan a mí, debiéramos tratar de convencer que es la opción de ahorro a futuro. Los créditos hipotecarios están volando. Ya hay más de 30.000 millones de pesos desembolsados y veníamos de cero. La tasa de crecimiento es espectacular.
Lo mismo con el PROCREAR Joven. Está muy bien pensado y generó que explote el sistema PROCREAR. No daban abasto. El déficit habitacional que tiene el país hay que subsanarlo. El gobierno lo tiene como algo en el horizonte. Los bancos estamos para sumar y ayudar en lo que sea posible.

¿Cómo está viendo la revolución tecnológica, las Fintech, y cómo se está adaptando el sistema?
En nuestro ADN del sistema somos competitivos de por sí. La verdad es que en términos de tecnología somos uno de los sectores que más tecnología invertimos. La aparición de algún nuevo jugador despierta e hace ir más rápido de lo previsto. Me parece interesante y una buena oportunidad. Consideramos que nuestra visión es que, como competimos entre nosotros, competimos con los otros también. Si yo soy una industria en un sector altamente regulado, mis competidores tienen que tener las mismas reglas de juego que yo. Sin entrar en discusión de depósitos de terceros que reciben los bancos y la intermediación de activos con oferta pública, lo que yo digo es que tienen un montón de ventajas y beneficios que nosotros no tenemos, desde menores costos laborales y fiscales. Las exenciones que tienen hacen que sea interesante invertir pero hace que sea a costa de una especie de subsidio que pagamos entre todos. Si yo pago el 100% de mis impuestos y mi competidor no, seguro que a la larga pasa algo. Que compitan en medios electrónicos de pago o alternativas a los métodos de pago tradicional, en ello compartimos el horizonte del BCRA de eliminar el uso de efectivo. Argentina mueve mucho efectivo. El país tiene mucho informal. El impuesto al débito y al crédito complica mucho. Sería interesante en la reforma que en lugar de cobrar al que deja el dinero en el sistema, se lo haga al que retira efectivo. Es para pensarlo.

¿Es optimista de que se avance en la reforma impositiva?
Se requiere una reforma fiscal inteligente. Es un juego en el que todos tienen que poner algo arriba de la mesa. Hay que ver si siguen poniendo los que ponen siempre o empiezan a poner más jugadores. Si todos ponen, mi esfuerzo va a ser menor. Por ejemplo, volviendo al tema de las Fintech, si se compara el costo laboral o la presión tributaria, es diferente. Si estoy 60 o 70 por ciento más caro en el tema laboral y tributario, no se entiende porqué este jugador ofrece tasas más caras que la que doy yo. Le están dando exenciones que el público no las está disfrutando.

¿La industria del juicio laboral cómo los afecta?
En nuestro sector se ve en menor medida. Si se pregunta por si sufrimos ausentismo del lunes o viernes que es algo que sufren determinadas industrias, digo que no. Nuestro personal es básicamente estudiantes o profesionales y el banco tiene que abrir y en determinado horario. Siempre aparecen casos pero el sistema no sufre por esa industria del juicio.

¿Qué proyecciones posee de la rentabilidad del sistema en los próximos años?
Primero, debe ser calculada pero neta de la inflación. Cuando se ven los ROEs de bancos en Colombia, Paraguay, Brasil y Chile son todos mejores que los de Argentina una vez que se los deflacta. El año pasado era del 3% real frente al 12 o 13% de cualquier país comparable. Para el que invierte capital en un banco, el retorno tiene que ser interesante. La rentabilidad del sistema es baja en comparación con estándares latinoamericanos e internacionales. Eso obedece al poco volumen. Si se compara créditos y depósitos contra PBI, es muy bajo. Se los necesita duplicar en los próximos dos o tres años porque el país necesita financiamiento. Argentina califica mal en términos de infraestructura global y en la región sólo estábamos mejor que Bolivia y Venezuela.

¿Qué expectativa existe con el PPP (Participación Público Privada)?
Si se observa el Presupuesto 2018 aumenta en términos relativos la inversión en infraestructura pero el gasto del Estado disminuye. ¿Por qué? Porque empieza a financiar el sector privado. Hay una reciente ley de PPP y es el partido que Argentina tiene que jugar a mediano plazo. El ministro Caputo lo tiene claro. Además que se vuelva a relacionar bien la Argentina con los organismos internacionales de crédito hace bajar el costo de financiación.

Usted está hace muchos años en el sistema financiero. En esta ocasión, ¿lo ve diferente o será otra de las oportunidades desperdiciadas?
Siempre fui optimista. Argentina estuvo doce años en una isla que vivía con lo que tenía. Hoy el país cambió y el presidente Macri va por el mundo y a la inversa, vienen al país sus pares. Tiene mucho para hacer. El empresariado tiene que hacer cambio de chip. Hay que subirse a la cinta y traspirar porque el mundo no la hace fácil. Está más complicado que hace tres años.

“LOS RECUERDOS DEL CORRALITO”

En la entrevista con Bank Magazine, Claudio Cesario recordó la crisis del 2001. Y aportó muestras del difícil momento que atravesó el sistema financiero y el país en general. “Estaba en el Santander Río en ese momento; jugaba al fútbol en un torneo intercountries y de arquero. Los suplentes de mi equipo se ponían detrás de mi arco y coreaban ‘chorros devuelvan los ahorros’; fue muy complejo” señaló. “El corralito fue una cosa insólita; siempre fue mal explicado en el sentido de que la gente pensaba que los bancos se quedaba n con los dólares y no los daban; los bancos no los tenían; en octubre y noviembre del 2001. el gobierno de De la Rúa, el entonces ministro Cavallo, obligó a traer los encajes que tenían los bancos en el exterior; los convirtió uno a uno a pesos” detalló. “Había bancos que se quedaron si n stock de dólares billete y había que importarlos; hubo una causa judicial por fuga de divisas cuando en realidad de un avión se bajaban dólares; estuve en allanamientos hasta las seis de la mañana…” graficó.

¿Quedó atrás el miedo del ahorrista? La respuesta de Cesario: “Creo que sí; no hay tantos dólares estimo en cajas de seguridad y si los hay es por una cuestión de economía en negro; hay que evitar que el argentino a operar en negro de nuevo” concluye.