Claudio-Cesario-2016

Discurso del Presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Claudio Cesario, durante el cóctel de fin de año en agasajo a la prensa especializada.

En pocos días (5) se cumple el primer año de la gestión del Presidente Mauricio Macri. Como saben, en ese tiempo, se tomaron decisiones importantes para eliminar los factores que obstaculizaban la economía y ponían un freno a las posibilidades de crecimiento y desarrollo.

Se fijaron las reglas y se generó un clima de negocios distinto que seguramente permitirá poner al país nuevamente en una posición de reconocimiento regional y global, con beneficios para la sociedad.

Los cambios introducidos han sido relevantes, y hoy estamos transitando el camino de normalización necesaria de la economía, que no es fácil ni rápido. Es más, requiere de la responsabilidad y compromiso de todos los actores económicos del sector privado.

Debe destacarse que ha sido beneficioso para el país el retorno a los mercados financieros internacionales lo que redujo, aproximadamente, el costo del crédito externo del 16 al 5% anual, equiparándonos a los vecinos de la región, consiguiéndose además la creación de una curva de tasas de interés de mediano plazo en pesos. Esta mejora en el costo del capital se reflejará en el costo del crédito de las empresas y las familias.

El sinceramiento fiscal en curso está teniendo una respuesta altamente positiva y esperamos que una parte del flujo se incorpore al circuito de las inversiones productivas, generando más empleos para los argentinos.

En este contexto, el sistema financiero está preparado para el desafío y sigue siendo sano y sólido. Con créditos que crecieron 29% en el último año y depósitos que lo hicieron un 47%, influenciado por el Sinceramiento Fiscal, la morosidad se mantiene en niveles históricamente más bajos (1,8%). En los últimos meses, observamos un aumento en la demanda de los créditos personales, prendarios y las financiaciones con tarjeta de crédito que indicarían una recuperación en el nivel de consumo.

Sigue pendiente la asignatura de agrandar su tamaño a partir de recuperar el ahorro interno y mejorar la confianza de los agentes económicos, tanto quienes colocan sus ahorros como los tomadores de créditos.

Argentina tiene que romper la relación habitual del 16% del PBI en materia de depósitos, y 12% de préstamos, y avanzar decididamente al nivel de desarrollo que ostentan los países de la región.

Un rápido balance de la nueva política monetaria y financiera, permite marcar también algunos logros importantes.

En primer lugar, el Banco Central de la República Argentina ha vuelto a su rol esencial que es el de cuidar el valor de la moneda, controlar la inflación y coadyuvar al crecimiento económico. En esta línea, redujo la expansión de la base monetaria del 40% al 28%.

Esto es importante para disminuir la inflación y consecuentemente bajar las tasas de interés.

También son destacables los avances en materia de inclusión financiera que impulsa la autoridad monetaria.

Ya ha dado pasos concretos al flexibilizar las condiciones para la apertura de sucursales; la convergencia de las operaciones bancarias hacia la telefonía celular; la normativa para fomentar las transferencias electrónicas, son medidas que entre otras tantas buscan mejorar y hacer más eficiente, inclusivo y competitivo el sistema financiero.

Más recientemente, se sumó la posibilidad que jóvenes menores de 18 años puedan abrir, bajo la titularidad de un mayor, una cuenta bancaria con los servicios que ello implica, en otra señal de educación e inclusión financiera.

Hacia adelante, el gran desafío del país es lograr la competitividad estructural que fundamentalmente depende del costo de capital, la infraestructura, y la reducción de la presión tributaria; todo ello en el marco del respeto por las leyes y las instituciones.

El propio Presidente de la República reconoció recientemente que “el problema fundamental que enfrenta la Argentina en términos de su equilibrio como sociedad es el enorme déficit fiscal”, que hay que bajarlo, ya que “el país tiene la carga impositiva más alta de la región”.

Y fue más a fondo cuando destacó que “esto es un impedimento enorme para generar trabajo, que es lo que va a sacar a los argentinos de la pobreza”, y que “si bien las inversiones están llegando, si tuviéramos resultados en materia de déficit fiscal llegarían con muchísima mayor velocidad”.

Compartimos plenamente estos conceptos. Resulta decisivo racionalizar el sistema tributario, haciendo más eficiente el gasto público, de manera que se liberen las fuerzas productivas de la economía y evite que el costo del ineficiente o del que evade impuestos lo absorba otro.

Con la actual cantidad de impuestos distorsivos (ejemplo el impuesto al cheque), las cargas a nivel provincial y municipal que se agregan e inventan para financiar sus déficits, y una presión impositiva general, como dijo el Presidente Macri, superior a la de la región, difícilmente logremos la competitividad estructural a la que me refiero.

Se trata de un desafío que atraviesa a todos los sectores y ustedes los periodistas son un factor importante para difundir y lograr que estos criterios se incorporen a la conciencia colectiva. Repensar la Argentina es obligación de todos.

En suma, y vinculando el tema con el sistema financiero, con tiempo hay que lograr que sea más beneficioso financiarse en un banco o en el mercado de capitales que con capital propio o evadiendo impuestos.

El camino es arduo, exige esfuerzos y no repetir errores para equivocar el rumbo. Sabemos que las dificultades que atraviesa nuestra sociedad, no pueden soslayarse y deben ser atendidas. Pero también creemos que el gobierno se está manejando con la debida prudencia para que esta normalización tenga los menores efectos posibles.

Por otra parte, con este ánimo y más allá de las medidas internas comentadas, consideramos que es muy importante la firmeza con la que el gobierno asumió la decisión de reinsertar el país nuevamente en el mundo.

A los contactos del Presidente Macri con los principales líderes globales, le siguieron encuentros clave en los últimos tiempos como el “Mini Davos” y la Asamblea Anual de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) realizados en Buenos Aires, que congregaron a miles de hombres de negocios.

Y si próximamente se logra el objetivo de integrarnos al G-20 y acceder a la OCDE, sin dudas el país estará en camino del “investment grade”.

Los últimos acontecimientos internacionales, generan cambios en la composición política y económica del mundo, que habrá que seguir con atención.

Pero estamos convencidos que Argentina, de mantener este rumbo y las reglas de juego, puede sacar ventaja de las oportunidades para atraer nuevas inversiones.

Tenemos recursos humanos reconocidos internacionalmente, y un inmenso potencial de inversiones en sectores de infraestructura, vivienda, agua, sanidad, transporte, energía, minería, agro y servicios.

En suma, se necesita invertir por año u$s 25.000 millones para crecer a una tasa del 5% anual de manera sostenible.

Esta meta es alcanzable máxime si se tiene en cuenta que el gobierno tiene relevados anuncios de inversión privada del orden de los 48.000 millones de dólares, en distintas etapas de maduración.

Este es el gran salto cualitativo que tenemos que dar, proceso que los bancos estamos dispuestos a acompañar.