Claudio-Cesario

Claudio Cesario es presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina por tercer período consecutivo. El ejecutivo, vocero de las entidades privadas extranjeras en el país, está entusiasmado con el triunfo de Mauricio Macri y apuesta a que la actividad mejore aún más su renta con el quite de regulaciones.

–¿Por qué eligieron la vía administrativa para discutir la última resolución del Central que obliga a los bancos a desarmar sus posiciones en dólares?
–Fuimos a nuestro regulador porque consideramos que la norma es inaplicable y provoca un daño patrimonial a las entidades y perjudica a los clientes. Pero como es mandatoria, todo el sistema la cumple desde el lunes pasado.

–¿Es posible que el nuevo gabinete la anule?
–Si se elimina la brecha y hay modificación del tipo de cambio, la norma deviene en abstracto. El objetivo era preservar la tenencia de dólares para atender la demanda, por ejemplo, del dólar ahorro. Pero dado la caída del sistema, también es abstracta.

–¿Se puede desmantelar el cepo evitando una corrida?
–Depende del nivel de dólares, reservas y de la estrategia que adopte sobre el tema. Desconozco cuál será el mecanismo y está bien que el gobierno no anticipe su jugada. No se está reuniendo ni con nosotros, los bancos, ni con otra entidad patronal. Así nadie puede beneficiarse con el anticipo de una medida.

–¿Los bancos están dispuestos a darle un préstamo al futuro gobierno para ayudarlos a enfrentar la demanda de dólares?
–Yo no estoy participando en ninguna conversación en ese sentido. Pero siempre es menos traumático si se tiene un respaldo. Sea de los bancos o de los organismos multilaterales, incluyendo el FMI. Tenemos que dejar de demonizar las fuentes de financiamiento. Lo que importan son las condiciones de un préstamo y para qué se usa. si es para gasto corriente, es una cosa. Pero si es para infraestructura, otra.

–¿La banca puede ayudar a solucionar el problema de los holdouts?
–Primero hay que negociar de la mejor manera posible para llegar a un acuerdo que posiblemente se traduzca en la emisión de bonos. Desde hace más de un año las entidades están ofreciendo una ayuda. En particular porque tienen activos que defender en la Argentina. Si el tema se soluciona, Argentina bajará su tasa de financiamiento entre 2 y 2,5 puntos.

–¿Quiere decir que la oferta está y que depende del gobierno tomarla o no?
–Exactamente. Un préstamo puente para negociar un stay. Para que el juez (Thomas) Griesa no sostenga los embargos. Puede ser de los bancos o de los organismos. Hablamos de constituir una garantía en el juzgado para ayudar a la negociación. No de aportar el efectivo para pagar la deuda.

–¿Está claro el papel de los bancos en un plan para exteriorizar activos?
–Todo depende de cómo sea ese plan. Si son activos en el país, en el exterior o en el colchón. Lo fundamental es que se vuelquen al sistema: así se aceita el crédito. La estrategia del nuevo gobierno la desconozco. Imagino que sería un golazo que entre el 5 y el 20% del poco más de 200 mil millones de activos dolarizados fuera del circuito incrementara los depósitos y se dispusiera de fondos para infraestructura. En los próximos diez años necesita entre 250 y 500 mil millones de dólares para su desarrollo.

–¿Eso depende de la expectativa que genere el nuevo gobierno?
–Depende de la confianza.

–¿El buen ánimo hacia el país que usted dice notar en el exterior cree que es por el recambio de gobierno en sí mismo o por el resultado electoral?
–(Mauricio) Macri y su equipo dicen que van a respetar la institucionalidad, los contratos. Al mundo occidental y cristiano ese discurso le resulta amigable. Frente al discurso que, ante una sentencia judicial que ordena pagar, dice: “no te pago, no te pago”. Por más que en foros internacionales se reconozca que la práctica de Paul Singer no es muy ética, aunque esté dentro de la legalidad. En esos foros tenemos la hinchada a favor (de lidiar contra los buitres). Pero a la hora de prestarnos dinero nadie lo pone….

–Pero todos los candidatos hablaron de respetar la institucionalidad…
–Sí. Scioli y Massa también lo decían. Todos tenían un diagnóstico parecido y veían como un único camino de la negociación.

–¿Otra posición de Macri que pueda generar entusiasmo, más allá de eso?
–Su posición respecto a las relaciones exteriores, también. Nos cruzamos con venezolanos opositores que nos decían “esperemos que gane Macri” así podemos cambiar nosotros también.

–¿Los bancos tienen expectativa de que se eliminen regulaciones como topes en comisiones y en tasas?
–La nuestra es la actividad privada comercial más regulada. La ley de Abastecimiento sólo se aplica a los bancos. Y nosotros necesitamos que haya más competencia para incluir más gente al negocio. No conseguimos aumentar el índice de bancarización y entre el 70 y 80 % de la población está afuera por la burocracia del sistema…

–Pero a la banca le fue bastante bien en estos años…
–“Bastante bien”. No, “muy” bien. Tenemos muchos pesos, que siguen la nominalidad de la inflación. Sin embargo, el negocio de cliente en los últimos dos años se fue deteriorando. La rentabilidad no es negativa pero acompaña la inflación. El Roe es del 3% pero ningún negocio en el mundo se mueve con eso. Lo bueno será ver cómo se mueve el sistema sin inflación: tendremos el desafío de ser mucho más eficientes.

–¿Cómo lo ves a Federico Strutzenegger al frente de la autoridad monetaria?
–Con Federico todo bien. Se puede hablar y entiende. La clave es que no nos condenen antes de que empecemos a hablar.