CLAUDIO CESARIO
Presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina

Vemos que luego del 22 de octubre el Gobierno avanzó con la implementación de su programa de hacia dónde quiere llevar a la Argentina. Todo lo que apunte a bajar los costos en el país es positivo. En el sector bancario los impuestos y costos laborales alcanzan el 70% de los ingresos.

Por eso, es muy importante el pacto de responsabilidad fiscal con las provincias, que deben adecuar el impuesto sobre los ingresos brutos en línea con la baja propuesta desde Nación. Los bancos tenemos actualmente una alícuota promedio del 7,5%, que anteriormente estaba en el 1,5% y que a partir de 2005 se aplica sobre el bruto y no sobre el spread. Además, los bancos sufren mucho la presión de ser agentes de percepción y retención de tasas municipales. Por eso, en este punto esperábamos una reducción más pronunciada, no tan gradual. Pero entendemos que el Gobierno debe administrar su propia caja y las de las provincias, no se los puede desfinanciar. Los primeros meses del 2016 la discusión era si shock o gradualismo y sabemos que ir de manera gradual es lo razonable, las medidas de shock terminan perjudicando a la gente que menos tiene. En este marco, el Gobierno ha alineado un camino y pautas a cumplir de acá al 2019 para ir reduciendo el déficit público, teniendo en cuenta que el país entró en un ciclo de crecimiento de dos o tres años más, del orden del 3%. La Argentina tiene un ratio muy bajo de endeudamiento público neto con relación a otros países.

“El sistema financiero tiene como desafío duplicarse en un plazo no mayor a tres años porque aún es muy chico. Por eso, es importante promover el ahorro en el sistema formal. Hay que romper ese círculo que no es virtuoso. Es fundamental promover la liquidez del sistema y que los créditos puedan a su vez venderse al mercado de capitales.”

Este fue el único indicador positivo heredado del gobierno anterior y dejó el camino allanado a la administración actual para poder hacer lo que está haciendo. Si no fuera así el mercado no le estaría ofreciendo dinero a nuestro país. También contribuye el escenario internacional de tasas bajas, que parece que van a seguir. No avizoro un tsunami que atente contra esta situación internacional. Es necesario desarrollar el mercado en pesos y apurar las reformas de la Ley de Mercado de Capitales, aprovechando que hoy la Argentina toma deuda en el exterior a los precios históricamente más bajos que haya tomado. Y esta baja en el costo de capital, junto a las reformas, ayuda a que también las empresas locales y las familias puedan acceder, a su vez, a créditos más económicos. El crédito subirá en tanto suba el fondeo de los bancos. A mediados del año que viene la mayoría de los bancos habrán agotado su colchón de liquidez. Los créditos este año crecieron por arriba de los depósitos en pesos del sector privado, por lo que para continuar con la dinámica de abastecer esta demanda creciente de créditos, donde por ejemplo los UVA lo hicieron de manera exponencial, será importante que las tasas de interés puedan estar 2 o 3 puntos por encima de la inflación. Ya se pasó de una inflación de más del 40% al 21 o 23% para este año y los esfuerzos deberán a apuntar a que caiga nuevamente en la mitad. Ello irá posibilitando que se reduzcan las tasas.

El sistema financiero argentino es sólido, robusto, funciona bien, con mucha inversión en tecnología, y hoy la mayoría de los bancos están prestando al sector exportador al 5 o 6% en dólares, cosa que hasta hace poco no podía realizar. Pero tiene como desafío duplicarse en un plazo no mayor a tres años porque aún es muy chico. Por eso, es importante promover el ahorro en el sistema formal. Hay que romper ese círculo que no es virtuoso. Es funda-mental promover la liquidez del sistema y que los créditos puedan a su vez venderse al mercado de capitales y poder entrar en la rueda, como funciona en el mundo global, donde el banco te da el crédito y viene alguna agencia oficial de crédito que lo compra, brindando funding a una tasa de descuento. Se viene, además, un año de una competencia muy dura con las fintech, donde nuestra posición es avanzar fuertemente en este sentido. Me parece que en el futuro tendrán mejor performance quienes logren fidelizar mejor a los millenials. Están dadas las condiciones para un crecimiento sostenido de la Argentina con un sistema financiero que acompañe. Lo importante es mantener el rumbo.