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Es abogado, pero se especializó en litigios relacionados con el negocio financiero y ejerce desde hace 5 años como representantes de los banqueros agrupados en la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), la cámara que referencia a la banca extranjera en el país.

Es, además, por estos días, anfitrión central de los 1700 pares que participarán de la 50a Asamblea de la Federación de Latinoamericana de Bancos (Felaban), entidad surgida hace 51 años en Mar del Plata. Será la reunión de este tipo más convocante de los últimos años, lo que lo carga de optimismo. “Ratifica la expectativa que genera el cambio en la Argentina”, dice, satisfecho por haber aceptado ese desafío “en 2014, cuando muchos dudaban”.

-Hace un año dijo que el país necesitaba poner en valor sus recursos. ¿Estos eventos ayudan?

-Sin duda. La enorme mayoría son extranjeros que vienen recabar más información o buscar negocios u opciones de inversión. Y ratifica que nos reinsertamos en el mundo.

Usted era optimista sobre el blanqueo, ¿Lo sigue siendo?

-Mucho más. Creo que los resultados nos van a sorprender a todos, e incluso ayudarán a impulsar el crédito. La cifra final de lo exteriorizado, no confundir con ingresos, puede superar los US$ 80.000 millones. Pero lo más importante es un proceso que revela un cambio cultural interno, aunque venga ayudado un poco por el contexto externo.

¿A qué se refiere?

-A que en el mundo ya no quedarán muchos lugares donde tener dinero sin declarar. Los bancos europeos y estadounidenses están forzando a quienes tienen dinero o activos sin declarar a que los declaren. Incluso, algunos de ellos están cerrando las cuentas de sus clientes argentinos, brasileños, colombianos, que se resisten a hacerlo y le reintegran lo que tienen depositados con un cheque nominativo, es decir, no uno al portador sino uno que los obliga a depositar en otro lado. Es un cambio fuerte y a nosotros no da una oportunidad.

-¿Será aprovechada esta vez?

-Quiero creer que sí. La Argentina necesita trabajar mucho en la racionalización de su sistema tributario para no verse forzada a hacer de aquí a 10 años otro blanqueo para que sinceren lo guardado aquellos a los que el propio sistema incentivó a ocultar ingresos. Si no, perderemos más que una oportunidad.

-¿Y para el sistema bancario qué significa el blanqueo?

-La posibilidad de dar una oferta de crédito muy competitiva para sectores ligados a la exportación, como se empezó a ver con las tasas actuales.

-Hablando de las tasas, ¿porqué bajan en dólares y los bancos son mucho más remolones con las del crédito en pesos?

Por el shock de confianza del que hablábamos, que hace que los argentinos desatesoren dólares.

-Pero siguen comprando dólares, al mismo tiempo los extranjeros se tiran de cabeza al peso. ¿Cómo se entiende?

-Lo bueno de eso es que los dólares que compran los dejan depositados en el banco o colocan en Letras del Tesoro. Es decir, son recursos que salieron de las sombras y se incorporan a la economía formal. Pero es cierto que todavía, en términos de ahorro, el argentino sigue pensando en ladrillos o en moneda extranjera y eso va a tardar en cambiar.

-Parte de eso es porque muchos sienten que se les paga poco por los pesos depositados y se les cobran mucho por los prestados…

Las tasas de préstamos están bajando un poco y van a bajar más en la medida en que se consolide una menor inflación. Pero no deje soslayarse la carga impositiva.

-¿Cuánto de la tasa activa es carga impositiva?

-Creció tanto que hoy representa 30% de l costo final del crédito. Es un lastre importante y que no se revisa porque los impuestos más distorsivos persisten y se agregan cada vez más cargas a nivel provincial y municipal. Si ese sobrecosto se moderase ayudaría mucho.

-¿A qué alude cuando habla de provincias o municipios?

-A la moda peligrosa de inventar tasas, contribuciones o regímenes de información que obligan a los bancos a decir qué está operando el titular de una cuenta corriente para calcular y cobrar anticipadamente un impuesto o una tasa sobre un acto económico o un gasto que ni siquiera se ejecutó aún. Cada vez más en los últimos años el Estado nos pasó costos o usó como medio para cobrar algo que no debieran, por eso se hace necesario un plan de reordenamiento o un pacto fiscal que estandarice reglas.

La banca también sacó provecho de las ineficiencias del Estado. Volvió a vivir bien en los últimos años de la deuda pública.

-La creencia de que ganamos montañas de plata deriva de un “espejismo contable”. Nos fue bien en relación a otros, porque no tuvimos pérdidas. Pero tampoco tuvimos ganancias reales. La banca argentina gana 3% sobre su capital contra 9% de la brasileña, 15% de la de México y 17% de la de Chile. Y a los que se quejan de eso les preguntaría si depositarían dinero en bancos que tuvieran pérdida.

-¿Cuándo el sistema dejará de ser aquí sólo transaccional?

-Cuando se ordene la economía y se sanee la moneda. No hay secretos. Hoy opera con los flujos de compañías e individuos porque no hay ahorro en moneda nacional. Pero la propensión a prestar en condiciones competitivas cuando se puede queda a la vista con el despegue de los préstamos en dólares a tasas muy competitivas. Cuando logremos esas condiciones para el peso pasará lo mismo y la palanca del crédito estará mucho más accesible.