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El presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina, Claudio Cesario, sostuvo que el sistema financiero “está sólido”. Destacó la marcha de la economía pero advirtió que “nadie en este país está dispuesto a asumir sacrificios”.

GUILLERMO GAMMACURTA

“El Gobierno está haciendo las cosas bien dado el inventario recibido”, aseguró Claudio Cesario, quien fue designado por cuarta vez consecutiva como presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) y estará hasta 2019 al frente de la entidad que nuclea a bancos de capitales internacionales que operan en el país.

Durante una entrevista con Ámbito Biz en su despacho de la city porteña, Cesario resaltó la “solidez” actual que tiene el sistema financiero local y destacó el crecimiento de los créditos hipotecarios y prendarios como “un signo del cambio de expectativa”.

“La verdad es que el argentino tiene que empezar a creer en su moneda, pero la dolarización de los pasivos en los bancos demuestra que el que puede ahorra en dólares”

Periodista: ¿Cómo analiza la actualidad del sistema financiero argentino?

Claudio Cesario: El sistema está sólido, líquido y solvente, tiene ratios de mora que se vienen manteniendo muy bajos desde hace tiempo; en abril de este año sigue en un 2% y nos pone muy bien parados en comparación con otros países de la región. A medida que se modera la inflación y la gente mantiene el trabajo y la pauta de ajuste salarial está en línea con la inflación, los créditos se pagan solos. La rentabilidad del sector está en abril cerca del 26% en todo el sistema y lo que notamos es que hay un reacomodamiento que es interesante. Los depósitos en el año crecieron casi un 20% y los créditos un 40%. Empezó a tirar la demanda de créditos y lo que se ve como muy bueno es que la demanda de hipotecarios y prendarios están en un 60% de aumento, si bien es cierto que el piso era muy bajo. La tendencia es muy buena, viendo todo el impulso que le ha dado el Banco Central y los bancos ayudando en el crédito hipotecario ajustable.

P.: ¿Y los créditos personales?

C. C.: También aumentó el volumen, en consumo creció casi un 29%. Pero lo interesante es que se empezó a achatar el crédito tarjeta de crédito, que significa que hoy el revolving -el crédito financiado a través de tarjeta- creció sólo un 6%. Este achatamiento es bueno porque la gente opta por algo más pensado que financiarse pagando el saldo mínimo de tarjeta, es una tendencia sana.

P.: El crecimiento del crédito hipotecario obviamente es una buena señal…

C. C.: Lo bueno del ajustable UVA es el CER que ajusta por inflación, como la inflación está en un 12% si le sumás un promedio del 4,5% total sistema del crédito, se está pagando un 16 al 17% cuando el salario aumentó un mínimo de un 21%. Tratándose de inmuebles se está demostrando que con créditos de un millón o un millón y medio de pesos y algo que la gente tenga ahorrado, se equipara la cuota a un alquiler de 6 o 7 mil pesos, es decir, que se le está permitiendo acceder a una vivienda a un colectivo de personas que la tenía muy difícil. También hay mayor demanda de compra de autos financiados y de motos, y eso también es un signo del cambio de expectativa.

P.: ¿Estos indicadores son resultado de las correcciones macroeconómicas que viene realizando el Gobierno de Macri?

C. C.: Sin ninguna duda. Estoy convencido de que el Gobierno está haciendo las cosas bien dado el inventario recibido. No quiero ser un opinólogo más pero hoy tenés los gradualistas, los hipergradualistas, los del shock. La verdad es que si uno evalúa la situación que teníamos y dónde estamos hoy, el Gobierno aprueba holgadamente todas las materias. El resto son matices y hay muchos que probablemente el libro diga que hay que hacerlo de una manera, pero si lo hacés de esa manera no estás considerando a la gente y Argentina es un país volátil porque acá todos queremos estar fenómeno pero que la factura la pague el vecino. Si empezás a hacer ajustes o empezás a hacer una terapia de shock se complica porque nadie en este país está dispuesto a asumir sacrificios, estamos muy acostumbrados a medidas populistas o demagógicas que hacen que “nos gusta ver fútbol pero no pagarlo” y al final eso no es gratis, el mundo que avanza funciona distinto.

P.: ¿Es necesario avanzar en la securitización para profundizar los créditos hipotecarios?

C. C.: En la situación actual este año y el año que viene el sistema está líquido y tenés para financiar el crecimiento del crédito. Hay un reciente decreto que permite la emisión de obligaciones negociables en pesos ajustables y a su vez lo que tenemos que lograr es que oficialismo y oposición se pongan de acuerdo y terminen de sancionar la ley de mercado de capitales. Hay jugadores naturales en el mercado que debieran comprar la securitización. Al margen de algún jugador internacional que pueda comprarlo y asumir el descalce UVA-Dólar, la ANSES lo mejor que puede tener es un crédito hipotecario ajustable. Creo que cuando madure el mercado va a ser necesario contar con un mercado de capitales más grande y profundo.

P.: Los años electorales son de incertidumbre. ¿Para usted qué define esta elección?

C. C.: Macri y su Gobierno tienen claro el rumbo, no creo que el rumbo lo cambie porque le vaya mal, bien o muy bien en las elecciones, el Norte lo tienen claro. El Gobierno sabe lo que tiene que atacar y el propio Presidente lo dice respecto de la presión tributaria, que Argentina tiene un problema de falta de infraestructura para ser competitiva, sabe que tiene un problema en términos de inversión, de tecnología y educación, están trabajando para eso. Ahora el mundo también compró que Argentina no quiere ser más una isla, que quiere estar integrada al mundo. Y prueba de eso es el bono a 100 años. El mundo entiende que de acá a 100 años Argentina va a estar mejor, que vamos a ser más normales.

P.: ¿El esquema de endeudamiento cómo lo analiza?

C. C.: Estoy ciento por ciento de acuerdo con lo que dice (el ministro de Finanzas Luis) Caputo, que el ratio de deuda es razonable, hay países que están mucho más endeudados y nadie los critica y son países a los cuales uno se quiere parecer, pero por otro lado cuando comparás la serie histórica de la deuda ves que es verdad que Argentina está pagando lo más bajo de su historia, el mundo te ayuda, EE.UU.te ayuda, pero también te viene ayudando hace 10 años y la dejamos pasar; antes el nudo no lo sabían o no lo querían desatar.

P.: El modelo económico de Macri necesita de una economía que empiece a empujar…

C. C.: Sí, claramente, pero también de sectores que entiendan que se tendrán que reconvertir. Los bancos tienen un desafío por delante. Si vos me preguntás´Claudio… ¿vos tenés claro cuál es el modelo de atención de los bancos en los próximos 10 años?´, te digo que no. Primero, por un tema generacional y segundo porque la velocidad de cambio hace que todos los días te estés aggiornando en algo y cada día sepas menos. Si los bancos estamos pensando en la atención digital y otro modelo de negocios, las industrias argentinas tienen que hacer lo mismo y el que no es eficiente va a tener que reconvertirse sí o sí porque si no, el ineficiente le pasa el costo al de al lado, que es lo que ha pasado siempre.

P.: ¿Preocupa que el Gobierno no baje el gasto público?

C. C.: El propio presidente Macri dice que los dos problemas que tiene son presión tributaria y gasto. Tiene en claro que hay un proceso de reconversión que tiene que lograr un menor impacto social. Se pueden hacer las cosas más rápido, pero entiendo que el Gobierno evalúa el costo social del ajuste.

P: ¿En la actualidad de los bancos ya aparecen las Fintech?

C. C.: Todos los sectores tenemos que competir con las mismas reglas. En el mundo lo que está pasando con las Fintech es que ahora están viendo cómo las regulan porque el monstruo se les está escapando de las manos. O sea quién controla a las Fintech, quién controla la plata del ahorrista que está en una cuenta virtual. En cambio el sistema financiero es un sistema que está súper regulado, súper supervisado, súper presionado fiscalmente, se pagan todos los impuestos e incluso más porque nos usan de agenda de retención, y si vos tenés a alguien que no juega con las mismas reglas y que lo maneja con la computadora, está compitiendo con alguna ventaja que nosotros entendemos que no debiera ser tal.

P.: ¿Y cómo los toma a los bancos?

C. C.: Los bancos están haciendo inversiones fortísimas en digitalización y tecnología, pero para invertir es necesario saber cuáles son las reglas de juego. Los bancos están trabajando para adaptarse a la demanda del público.

P.: ¿Coincide con la política monetaria del Banco Central que pone a la inflación como eje?

C. C.: La verdad es que pasar de una inflación de no sé cuánto en la última época K porque nos mentían, a tener una inflación como la de 2016 del 40% y bajarla a la mitad este año es un logro importantísimo, es empezar marcar tendencia. Si terminamos 2017 con valores cercanos al 20% y el año que viene cerca del 15% me parece que es adecuado. No coincido con los que dicen que si la meta es de entre el 12% y el 17% se está incumpliendo, el logro es domarla y domarla a la baja. Todo esto juega en línea con la política monetaria desarrollada por el Banco Central y va a estar en línea cuando nos pongamos en caja en el gasto público. Lo bueno es que el réferi -el Banco Central- dijo cuáles son las reglas del juego.

P.: ¿Cómo ve el comportamiento del dólar?

C. C.: Hay que ponerse de acuerdo, se estaba diciendo que el dólar estaba bajo y cuando sube nos ponemos nerviosos. El dólar es una mercancía más y vale lo que tiene que valer. La verdad es que el argentino tiene que empezar a creer en su moneda, pero la dolarización de los pasivos en los bancos demuestra que el que puede ahorra en dólares.

P.: ¿Cuál es el peso impositivo en los bancos?

C. C.: La presión tributaria en el sistema financiero en el combinado total está cerca del 60%.

P.: ¿La reforma tributaria debe contemplar algo para el sector financiero?

C. C.: Como sector no pediría ninguna ventaja distinta que el resto de las industrias porque no estoy de acuerdo con los subsidios para promover determinados negocios porque terminan siendo negocio de quienes lo promovieron. Lo que entendemos es que hay un montón de cosas que le generan un costo adicional al tomador del crédito o al usuario del servicio financiero, Ingresos Brutos, el impuesto a débitos y créditos, de sellos; hay un montón de cosas que son retrógradas que Argentina debe eliminar. La verdad es que en la Argentina el aliciente a tener el efectivo en la mano y no tenerlo en una cuenta bancaria es altísimo porque cada vez que se hace un movimiento se cobra el impuesto de débito y créditos. Esto lo que hace es desinformalizar la economía, nosotros lo que queremos es ayudar a trabajar en una reforma fiscal que le haga la vida más fácil a la gente.

P.: ¿Cuáles son su desafíos en este nuevo mandato en ABA?

C. C.: Argentina tiene una nivel de bancarización bajo, queremos crecer en términos de volumen de depósitos y créditos, pero básicamente el tema de incorporar más gente al sistema formal. En definitiva, ir hacia la digitalización, tener mayor formalidad en la economía y eliminar el efectivo como moneda de pago son los grandes hi
tos que buscamos.