Por: Claudio Cesario

El sistema financiero tiene positivas expectativas frente al Gobierno que asumirá mañana y está preparado para afrontar los desafíos futuros que permitan su expansión, a partir de la posición sólida y sin descalces de moneda que ha mantenido a pesar de las dificultades económicas de los últimos tiempos. Desde el punto de vista macro, consideramos que las medidas más inmediatas están vinculadas con el ataque a la inflación, el sinceramiento del tipo de cambio, la eliminación de la brecha cambiaria, la corrección del desajuste fiscal y la reinserción de la Argentina en el mundo. Si se logran sortear estos obstáculos, el país podrá recuperar en breve el camino del crecimiento y encarar el desarrollo sustentable en el tiempo.

En cuanto al crecimiento de nuestro sector, un camino que ya se está transitando tiene que ver con la implementación de nuevas tecnologías, la banca digital y el desarrollo de nuevos modelos de relacionamiento con los usuarios.

Sin embargo, debe avanzarse también en la remoción de algunos obstáculos que han impedido un mayor desarrollo del sistema en los últimos años. Entre éstos, se inscribe el intervencionismo y las excesivas regulaciones del Banco Central.

El sistema financiero tiene hoy tasas mínimas de depósitos, tasas máximas de préstamos y topes para las comisiones de sus productos bancarios. Este año, el Banco Central autorizó en promedio aumento de las comisiones del orden del 15%, cuando el incremento salarial paritario promedio cerrado en abril/mayo fue superior al 31%.

A su vez, la tasa tributaria efectiva real del sector ha alcanzado límites extraordinarios ubicándose entre un 65% y un 70%, aun cuando la actividad bancaria es uno de los mayores contribuyentes impositivos.

Así y todo, los recursos del país están intactos y esperando que los pongamos en valor, para beneficio de la ciudadanía en su conjunto.

Por otra parte, también será muy importante la forma y la velocidad con la que nos integremos al mundo. En los últimos años, el país se comportó como una isla, con poca o nula interacción con el resto de las naciones. Afortunadamente, se ha cambiado ya que es imposible desarrollarnos aislados. Hoy el mundo busca reactivar y desarrollar contactos y negocios con la Argentina.

En síntesis, los desafíos del nuevo Gobierno son grandes y complejos, es preciso reacomodar los desajustes macro que heredan, para liberar las fuerzas que permitan la recuperación de la inversión, la generación de empleos y el desarrollo.

Ahora bien, el éxito también depende del apoyo del sector privado o la comunidad empresaria en general, que debe pensar y trabajar para el mediano y largo plazo y no como históricamente ha sucedido, privilegiar el corto plazo y lo sectorial.